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 PLANTAS MEDICINALES  

Desde la antigüedad, el ser humano ha confiado en las plantas y otras sustancias naturales para el mantenimiento y la restauración de la salud.

 

            El tratamiento de las enfermedades mediante plantas es lo que nosotros denominamos Fitoterapia. Casi cada cultura cuenta con una amplia tradición herbaria y dispone de un amplio repertorio de remedios para las enfermedades que afectan con más frecuencia a sus poblaciones. Muchas de tales tradiciones, como la medicina china tradicional, y la medicina ayurvédica de la India, se han desarrollado y documentado durante milenios. Otros sistemas, como los de los indígenas de África y los de las selvas tropicales de Sudamérica, son igualmente complejos, pero no están documentados por falta de tradición escrita. Sin embargo, estas culturas nos han informado de algunas de las principales medicinas utilizadas por nuestra sociedad. Por ejemplo, la quinina, empleada en el tratamiento del paludismo, procede de la corteza de la Chichona o Quino peruano que se encuentra en Sudamérica al igual que el Ñame silvestre (Discorea villosa, una planta parecida a la batata, carnosa y de corteza negra, que se consume asada en los países tropicales) del cual se extraen algunos esteroides y sustancias de las que se extraen  algunos esteroides y sustancias con las que se elaboran píldoras anticonceptivas. En estos momentos, una planta que se está estudiando exhaustivamente es la hierba de la doncella o vincapervinca (Vinca rosa), de la cual se obtienen sustancias antitumorales muy prometedoras. Conocemos este tipo de plantas porque los nativos que las empleaban con fines medicinales han compartido sus conocimientos con los etnobotánicos, y especialistas en fitoterapía.

 

            La cultura europea también posee una rica tradición de fitoterapia. En realidad, muchas plantas medicinales europeas constituyen la base de los modernos preparados farmacéuticos. Por desgracia, durante la edad media, los herbolarios, que en su mayoría eran mujeres las que estaban al frente de ellos, (“las viejas brujas”), fueron perseguidos por la presunta practica de la hechicería, por lo que buena parte de nuestros conocimientos herbarios se perdieron, o fueron declarados legalmente del ámbito exclusivo de los médicos. Sin embargo, en la Europa moderna se ha producido un resurgimiento de la aceptación de la herbodietética y de las demás terapias alternativas, dado la prostituición y el cambio tan nocivo que las grandes multinacionales farmacéuticas han dado a todas las formulaciones naturales, cambiándolas por sintéticas y excipientes tan nocivos para la salud.

 

            En Estados Unidos, la naturopatia ha sido eclipsada por un elemento de desconfianza y de falta de aceptación, en gran medida fruto de la influencia del sistema médico estadounidense. Desde un punto de vista histórico, a partir del siglo XIX, los médicos”de carrera”, los profesionales con formación académica en medicina, han tratado de desacreditar a los curanderos tradicionales. En realidad tanto estos como los Naturópatas, tenían una formación y una experiencia clínica sensiblemente superiores a las de los médicos “de carrera”. En el siglo XIX, la formación médica no superaba los dos meses y apenas ofrecía experiencia clínica, si es que ofrecía alguna. Por otra parte, los Naturópatas  (no “curanderos”) utilizaban remedios menos agresivos y mucho mas seguros que los de los médicos profesionales, que aplicaban sustancias tales como; el mercurio y el azufre como remedios internos y recurrían a las sangrías, como tratamientos externos para enfermedades, en ocasiones tan leves como un simple dolor de cabeza. El Popular Health Movement, un movimiento popular del siglo XIX para la promoción de la salud, y una de las primeras organizaciones feministas, trató de educar al publico acerca de la importancia que para las mujeres tenia la higiene, una nutricion adecuada, y la mayor parte del tiempo disponible al aire libre, el ejercicio y una ropa cómoda. Hacia el año 1910, un informe de la Carnegie Foundation, más conocido como “Flexner Report”, sólo reconoció públicamente y financió las instituciones que formaban a los profesionales como médicos de carrera, y desprestigió a las demás instituciones médicas, por lo que, al final, éstas terminaron cerrando. El Popular Health Movement en ultimo termino se quedó a mitaddel camino. En la actualidad, las facultades, dotadas con fondos por el “Flexner Report”, siguen todavía a la vanguardia de la formación médica. Ejemplos de ellas son la Harvard Medical School y la Hopkins University. En nuestro días, los profesionales de la medicina prácticamente monopolizan la profesión de asistencia sanitaria.

 

            En Estados Unidos, este velo de sospecha todavía es evidente en muchos estados, donde disciplinas como la obstetricia, la acupuntura y la fitoterapia son ilegales y los médicos que utilizan modalidades terapéuticas poco convencionales en sus consultas son ridiculizados y sufren el acoso legal de sus colegas. Sin embargo, lentamente, los tratamientos naturales empiezan a ser mas evidentes para el gran publico y una opción mas viable en la asistencia sanitaria. Cada día hay más profesionales alópatas que utilizan estas alternativas naturales dados los resultados terapéuticos óptimos en todas las enfermedades actuales, desde un simple resfriado... hasta el VIH.

 

            Afortunadamente muchos profesionales de la salud, que realmente tienen vocación de ayudar a sanar de sus enfermedades a sus semejantes, haciendo honor a su juramento Hipocratico, se están declinado por terapias menos agresivas y mas naturales y beneficiosas para sus pacientes. Terapias  integrales, que restauran completamente y curan desde el fondo del problema, y no sólo los síntomas.

 

        ¿ PORQUÉ UTILIZAR PLANTAS MEDICINALES?

 

        Durante siglos, la humanidad ha utilizado plantas medicinales para curar todas sus afecciones y enfermedades, desconocían totalmente sus principios activos, pero si comprobaban sus beneficios terapéuticos en la practica diaria y conocían perfectamente cada planta, y los usos que debían darles a cada una según lo que pretendían curar.

 

Pero hoy, disponemos de productos farmacéuticos para cualquier enfermedad y dolencia. Y la mayor parte de estos fármacos son de uso fácil: un comprimido o un jarabe de sabor dulce, o incluso una inyección cuyo efecto dura meses caso (las vacunas. Por lo general no es necesaria ninguna preparación y podemos tomarlos directamente siguiendo las instrucciones (antes o después de las comidas, o con las comidas, antes de acostarse, o en la mañana en ayunas, etc.) Por consiguiente, ¿cuál es la razón de que deseemos beneficiarnos de tomar plantas medicinales?.

 

            Una hierba es una planta que constituye un ser vital e intacto que se nutre directamente de la tierra y de los elementos. Cuando la recolección de hierbas se efectúa de manera respetuosa, se conservan la mayor parte de sus propiedades y principios activos, intrínsecos y de su esencia vital. Dentro de cada hierba, existe una mezcla perfecta de diversas sustancias químicas, como azucares, mucílagos, alcaloides, bioflavonoides, minerales, etc.. En la mayoría de las plantas, estas sustancias se equilibran y se amortiguan entre si, de modo que, por ejemplo: Una infusión de hierbas no contiene los alcaloides puros; la mezcla de los componentes químicos presentes en las hierbas suele mitigar los efectos de sus constituyentes químicos más potentes. Aunque algunas plantas son venenos mortales si se ingieren en su forma natural, incluso en cantidades muy pequeñas, (son muy pocas) casi todas las hierbas son extraordinariamente seguras.

 

            Los preparados farmacéuticos son harina de otro costal. Aunque muchos fármacos originalmente derivan de plantas medicinales, los preparados finales que llegan al consumidor han dejado de ser formas y combinaciones que se producen de una forma natural, son manipulados, haciéndolos menos saludables, con muchos efectos secundarios, que en la mayoría de los casos, son mas bien perjudiciales que beneficiosos.. Habitualmente los medicamentos que se toman, son un extracto de los ingredientes principales o activos, en general los alcaloides, las sustancias  químicas mas potentes y potencialmente peligrosas de las plantas. En los fármacos se encuentran concentrados, sin  la acción amortiguadora de los demás componentes de las plantas, con lo que estos serian, menos perjudiciales. Me viene a la memoria que en febrero del 2001 la Agencia Española del Medicamento, en los últimos estudios le atribuyan a la Fenilpropanolamina (sustancia presente en algunos medicamentos) un aumento del riesgo de sufrir riesgos de accidentes cerebro vasculares. En la misma información la (AEM) RECOMENDABA LIMITAR LA DOSIS DIARIA DE DICHA SUSTANCIA, a 100mg, por lo que decidió solicitar a los laboratorios farmacéuticos que adaptaran sus composiciones y la posología de sus productos, y modificaran, si era necesario los prospectos. Pues bien, ahora ya han transcurrido   casi dos años, (estamos hablando del año 2000), y cual es la situación actual?. después de una visita rápida a la farmacia nos ha permitido comprobar que muchos medicamentos que contienen fenilpropanolamina se han dejado de comercializar (Farmagripine, por ejemplo), mientras que otros han adaptado su formula (Frenaseltz, por ejemplo). Sin embargo, todavía se han encontrado alguno, con el que el paciente si hace caso de las recomendaciones del prospecto, puede llegar a ingerir hasta 190 Mg. diarios, casi el doble de la dosis máxima recomendada   por la AEM. este medicamento es el Grilpal, de Bayer. Pero claro es una multinacional. ¿A que esperan, las autoridades sanitarias para obligarles a que se pongan dentro de la ley?. Está claro son intereses compartidos.

 

            Hoy, la mayoría de los medicamentos son sustancias sintéticas, lo cual quiere decir, que no son los extractos directos y naturales de las plantas sino simulaciones, que son creadas en el laboratorio, de las sustancias originales. Muy pocos fármacos sintéticos han sido sometidos a pruebas a lo largo del tiempo. En realidad, en el caso de muchos de los comercializados, no se han demostrado que sean completamente seguros para el consumo humano, como el anteriormente mencionado. Incluso en Estados Unidos la Food and Drug Administration (FDA) (la organización estadounidense responsable de la autorización comercial de los fármacos) no los ha autorizado plenamente. Esto es especialmente cierto en el caso de los preparados utilizados durante el periodo de la gestación y para los niños de corta edad. De acuerdo con la doctora Donna Kraus, farmacóloga de la Universidad de Illinois  de Chicago y autora del libro de texto A pediatric dosage handbook (Manual de dosificación pediátrica de los fármacos), entre el 60 y el 80 % de los medicamentos con receta vendidos en Estados Unidos no han sido aprobados para su utilización en los niños. Los fármacos aprobados para el empleo en adultos en general se administran a los niños, aunque no necesariamente hayan sido sometidos a pruebas y se haya demostrado su seguridad para el uso pediátrico, y a pesar de que no se hayan establecido una directrices adecuadas de dosificación. (Estos datos estadísticos se han tomado del numero de Diciembre de 1994 de los Annals of Pharmacotherapy y del numero de Diciembre de 1994 del Wall Street Journal. Los artículos se titulaban, respectivamente, “The need for conducting reserch on medications unlabeled for use in pediatrc patients.” De Nahata traduccion,( “ Necesidad de llevar a cabo una investigacion sobre farmacos no autorizados para su uso en pacientes pediatricos”). Y “FDA to make it easier for drug makers to give pediatric data to doctors”. De Kessler (La FDA para facilitar a los laboratorios farmacéuticos la provisión de datos pediátricos a los médicos).

            Dos casos tristemente famosos de fármacos sintéticos que se han utilizado con profusión sin unos conocimientos completos de sus riesgos potenciales son el Dietilestilbestrol (DES) Y LA Talidomida. Aunque en la década de los treinta nunca se demostró su seguridad en la experimentación con animales de laboratorio, en 1942, con la autorización de la FDA, el DES, una forma sintética de estrógenos, se empezó a administrar a las mujeres para suprimir la lactancia y tratar los síntomas menopausicos, así como la vaginitis. En 1947, la FDA dio el permiso para usarlo en mujeres embarazadas con antecedentes de abortos  espontáneos, hipertensión arterial e incluso hemorragias leves durante el embarazo. A pesar de que en 1953 se demostró de una manera concluyente que el DEA no era eficaz en la prevención de los abortos espontáneos, la FDA no denunció su utilización en el embarazo hasta 1971. En ese momento, su relación con el cáncer en las  y en los hijos de las mujeres que lo habían utilizado durante el embarazo estaba muy bien documentada. Hoy en día, el DES y hormonas similares todavía se utilizan en numerosos países para la supresión de la lactancia, el tratamiento del acné, como la píldora anticonceptiva “de la mañana siguiente” y para otras indicaciones.

 

            La Talidomida, un fármaco con propiedades sedantes (tranquilizantes) prescrito a las mujeres embarazadas en Europa en la década de los sesenta, es otro de los numerosos ejemplos en los que la utilización de un fármaco sintético ha tenido efectos adversos catastróficos. Miles de niños nacidos de madres que habían tomado Talidomida durante el embarazo presentaban deformaciones graves. Aunque el fármaco tuvo numerosos críticos antes de su introducción, la Talidomida sólo fue retirada del mercado cuando se hizo patente y evidente la magnitud del problema.

            Aunque las compañías farmacéuticas son capaces de vender sustancias no sometidas a las pruebas adecuadas que avalen el consumo general, la FDA retira con mucha regularidad del mercado plantas medicinales que se han empleado de manera segura durante generaciones. Para ello alegan que algunas hierbas, tales como la consuelda, (Consuelda o Symphytum officinale, planta borraginacea cuyo rizoma se utiliza en medicina por su virtud de cicatrizar las heridas.) son cancerigenas, (es decir provocan cáncer). Pero la investigación habitualmente estudia los efectos de los extractos concentrados de una planta y no los de toda la planta. Por ejemplo: Si extrajéramos el ácido oxálico de las espinacas y sometiéramos a prueba su  seguridad administrándolo a dosis elevadas a conejos de laboratorio, se pondría de manifiesto que es muy toxico. Pero esto ¿significa que las espinacas consumidas con moderación como verdura son perjudiciales?. Naturalmente que no. Pues lo mismo ocurre con las hierbas. Debemos examinar los efectos de toda la planta y no sólo los extractos, de efectos mucho más potentes. Por esto en fitoterapia es conveniente utilizar los extractos con la demás parte de la planta, su efecto se complementa y se hace menos nocivo, en caso de que lo hubiese.

            Otra ventaja de las plantas medicinales con respecto a los fármacos de “descubrimiento” más reciente y sinteticos, en especial para el tratamiento de alteraciones menores de salud, es su utilización desde hace mucho tiempo. (se dispone de documentos del año 4000 a.C. en los que se describen las partes de las plantas con virtudes medicinales. Un papiro egipcio de alrededor del año 300 a.C. describe la mirra y el incienso, plantas medicinales todavía utilizadas en nuestros días, y muy solicitadas). En cierto sentido, desde un punto de vista histórico han demostrado ser seguras. Naturalmente, las plantas medicinales también pueden utilizarse como fármacos y tener efectos adversos, pero los siglos de “ensayos clínicos” han proporcionado abundante información que demuestra la seguridad y eficacia general de las numerosísimas plantas medicinales. Un elevado número de ensayos científicos, cada vez mayores, respalda esta noción empírica. Los medicamentos aparecen y desaparecen del mercado farmacéutico, pero la gente ha utilizado las mismas plantas a lo largo de milenios.

 

            El desarrollo de nuevos fármacos tiene un coste extraordinariamente elevado, incluyendo la investigación y el desarrollo, la avanzada tecnología de laboratorio, las pruebas, la publicidad, el envasado y la presentación, así como la labor de una multitud de especialistas para llevar a cabo todos los pasos de este desarrollo. La industria farmacéutica es una de las mayores empresas con fines lucrativos. En 1990, en una entrevista mantenida con el Dr. Jmes Duke, por entonces el principal botánico y economista del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, y autor de numerosos libros y artículos sobre plantas medicinales, estimó que demostrar que un nuevo fármaco es seguro y eficaz tiene un coste medio de 231 millones de dólares y resaltó que “nuestras compañías farmacéuticas no desean demostrar que las hierbas son seguras y eficaces porque usted y yo (y todo el mundo) nos auto medicaríamos y los laboratorios no podrían recuperar sus inversiones multimillonarias en este campo de la investigación.” Puesto que muchos fármacos requieren la receta de un médico y, por consiguiente, una visita a su consulta, el precio para el usuario aumenta espectacularmente. En comparación, las hierbas tienen un bajo coste e incluso son gratuitas cuando las recogemos o las cultivamos personalmente.

 

            Los remedios naturales nos permiten devolver al paciente la salud perdida sin efectos colaterales para su salud, contribuyendo con ello a recuperar al enfermos totalmente de una forma progresiva hasta su total recuperación.

 

Juan José Rodríguez.

 

 

 

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